-Maria, ¿empiezas
tú?-me preguntó Laia-
-Está bien.
Los bolos siempre
se nos han dado bien, desde pequeñas hemos jugado, por diversión,
nada más. Muchas veces hemos apostado, que si pintauñas, que si
entradas de cine.. Creo que hemos apostado por la mayoría de cosas.
Pero siempre habrá una cosa por la que no se nos ocurriría apostar,
o mejor dicho, nunca perderemos la amistad porque nos guste el mismo
chico, todavía no se ha dado el caso, pero sé que si se presenta,
nosotras no tendremos problemas.
Jugamos hasta que
se nos acabó la partida, ya era hora de irnos a casa, pues no
teníamos nada mejor que hacer. Nos pusimos nuestros zapatos, se los
devolvimos al hombre mayor que estaba en el puesto y salimos, justo
después de pasar al lado de dos rubias tontas que creo que iban a
nuestro insti, pero no lo tenía muy claro. Miré hacia atrás justo
antes de abrir la puerta, pensé que se me había caído algo, pero
no fue así y me choqué, otra vez como por la mañana.
-Lo siento mucho
creía que se me había.-le miré, me interrumpí, era el subnormal
de Monner- Ah, eres tú, entonces no siento nada.-le dediqué una
mirada de asco-
-Tranquila
preciosa, estoy bien, ¿lo estás tú?-me sonrió-
-¿Habéis venido
a jugar?-le dije a mi hermano, el cual estaba a su lado-
-Sí, con dos
rubias que están-hizo un gesto con las manos queriendo decir que
estaban buenísimas-.
-Creo que nos
hemos encontrado con vuestras rubias ahí dentro.-dijo Laia sonriendo
con desgana-
-Pues no las
haremos esperar.-sonrió de la misma manera Mikel-
-Nos vemos en
casa.-dije-
-Está bien,
hasta luego hermanita. Adiós ángel.-dijo refiriéndose a Laia-
-Adiós
preciosas.-dijo Monner-
Cuando nos
alejamos lo bastante de la bolera, cambié el tema de conversación
rotundamente.
-¿Te gusta mi
hermano?-dije, y Laia se tuvo que tomar unos segundos para asimilar
la pregunta, pero no contestó- Venga, va, puedes decírmelo, tú
también le gustas a él.
-¿Qué? ¿Cómo
lo sabes?
-Se nota, no hay
que ser demasiado lista como para saberlo.
-A ver, no es que
me guste, porque no me gusta como es, rompiendo corazones y tal,
aunque debo decir en su defensa que esa pija se lo merecía.-dijo al
respecto de lo de esta mañana-
-¿Mañana te
quedas a dormir a mi casa?-dije-
-¿Qué?
-Ya me has oído,
¿te quedas?
-Pero.. tu
hermano.. Qué vergüenza
-¿Quieres que se
lo ligue otra?
-¿Qué?-dijo
Laia sin entender-
-Pues que si a ti
te gusta, ya es hora de que cambie, sé que tú a él le gustas, le
conozco a la perfección, y sé que le encantas, pero ya sabes como
son los chicos que tienen su tapadera de chulitos de no me gusta
ninguna tía, no me pillo por nadie.
-¿En serio
estarías dispuesta a ayudarme?
-Yo no tengo ni
que ayudarte, tú sola puedes, pero supongo que hay que ablandar el
terreno, y puede que no sea fácil, pero le haremos cambiar.
-Eso es, porque
yo no quiero un chulo-playas que viene conmigo un día y al día
siguiente se va con otra, yo lo quiero para siempre. Una relación.
-Pues manos a la
obra, le encandilarás de tal manera que cuando ya esté enamorado de
ti no lo verá, y justo cuando crea que se va a ir con otra porque se
ha cansado de ti, no podrá, porque se habrá enamorado tanto que no
te podrá dejar.

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